La flor de cempasúchil, de color naranja intenso, es protagonista de la celebración: se cree que su aroma y su color guían el camino de las almas. El pan de muerto, decorado con formas que simbolizan huesos, se comparte en familia con chocolate caliente.
Las calaveritas de azúcar llevan escritos los nombres de familiares y amigos, y las calaveritas literarias son versos humorísticos. En lugares como Pátzcuaro, Mixquic y Oaxaca, las familias visitan los panteones y los decoran con flores y velas.